El test de sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO) con hidrógeno espirado es un estudio no invasivo que permite detectar la presencia anormal de bacterias en el intestino delgado.
En condiciones normales, la mayor cantidad de bacterias se encuentra en el colon. Cuando existe un aumento excesivo de bacterias en el intestino delgado, estas fermentan los carbohidratos ingeridos y producen gases como hidrógeno y metano, que pueden generar síntomas como distensión abdominal, gases, dolor abdominal, diarrea o sensación de digestión pesada.
La prueba consiste en medir la concentración de hidrógeno (y en algunos casos metano) en el aire espirado. Inicialmente se toma una muestra basal de aliento. Posteriormente, el paciente ingiere una solución con un sustrato específico (generalmente lactulosa o glucosa), y a intervalos regulares sopla en un dispositivo especializado que mide la producción de gases.
El estudio tiene una duración aproximada de 2 a 3 horas y es completamente indoloro, seguro y no requiere sedación.
Los resultados permiten al especialista en gastroenterología confirmar o descartar el diagnóstico de sobrecrecimiento bacteriano y definir el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas y mejorar la función digestiva.
Este test se realiza mediante el análisis del aire espirado y requiere una preparación cuidadosa para que los resultados sean fiables.
Su puntualidad evita que haya contratiempos al momento de prestar el servicio y permite que los demás puedan cumplir a tiempo con sus citas o procedimientos.
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