El test de intolerancia a la lactosa con hidrógeno espirado es un estudio no invasivo que permite determinar si el organismo tiene dificultad para digerir la lactosa, el azúcar presente en la leche y sus derivados.
La prueba se basa en la medición del hidrógeno en el aire espirado. Cuando la lactosa no se digiere adecuadamente en el intestino delgado, pasa al colon, donde es fermentada por las bacterias intestinales, produciendo gases como el hidrógeno. Este hidrógeno se absorbe en la sangre y se elimina a través de los pulmones, pudiendo ser medido en el aliento.
El procedimiento consiste en tomar una muestra basal de aire espirado y posteriormente ingerir una solución que contiene lactosa. A intervalos regulares, el paciente sopla en un dispositivo especial que mide la concentración de hidrógeno en el aliento. El estudio tiene una duración aproximada de 2 a 3 horas.
Es una prueba segura, indolora y que no requiere sedación. Permite establecer con precisión si los síntomas como distensión abdominal, gases, dolor abdominal o diarrea están relacionados con intolerancia a la lactosa.
Los resultados son analizados por el especialista en gastroenterología para orientar el manejo nutricional y médico más adecuado para cada paciente.
Este examen evalúa la posible intolerancia a la lactosa mediante una prueba de aliento, por lo que requiere ayuno y ciertas restricciones previas.
Su puntualidad evita que haya contratiempos al momento de prestar el servicio y permite que los demás puedan cumplir a tiempo con sus citas o procedimientos.
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