El test de intolerancia a la fructosa es un estudio no invasivo que permite evaluar la capacidad del intestino para absorber adecuadamente la fructosa, un tipo de azúcar presente de forma natural en frutas, miel y algunos vegetales, así como en productos procesados que contienen jarabes o endulzantes.
Cuando la fructosa no se absorbe correctamente en el intestino delgado, llega al colon donde es fermentada por las bacterias intestinales, produciendo gases como hidrógeno y metano. Esta fermentación puede generar síntomas como distensión abdominal, gases, dolor abdominal, diarrea o malestar digestivo después de consumir alimentos ricos en fructosa.
La prueba se realiza midiendo la concentración de hidrógeno en el aire espirado. Primero se toma una muestra basal de aliento y luego el paciente ingiere una solución con fructosa. Posteriormente, a intervalos regulares, sopla en un dispositivo especializado que registra la producción de gases. El estudio tiene una duración aproximada de 2 a 3 horas.
Es una prueba segura, indolora y no requiere sedación. Los resultados son interpretados por el especialista en gastroenterología, quien orientará las recomendaciones nutricionales y el manejo adecuado para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.
El test de intolerancia a la fructosa requiere una preparación estricta para obtener resultados confiables. Lee con atención todas las indicaciones y consulta si te surge alguna duda.
Debes contar con al menos 3 horas para completar el estudio.
Su puntualidad evita que haya contratiempos al momento de prestar el servicio y permite que los demás puedan cumplir a tiempo con sus citas o procedimientos.
Si tienes dudas sobre un procedimiento, una preparación o deseas agendar tu cita, nuestro equipo puede orientarte para que sepas cuál es el siguiente paso y llegues con mayor tranquilidad.