La Cirrosis es la cicatrización del hígado. El tejido cicatricial duro reemplaza al tejido blando sano.
A medida que la Cirrosis empeora, el hígado tendrá menos tejido sano. Si no se trata la Cirrosis, el hígado fallará y no podrá trabajar correctamente o no podrá trabajar en lo absoluto.
Qué la causa?
Es causada por inflamación crónica del hígado durante muchos años. Puede pasar mucho tiempo antes que la inflamación del hígado causa la Cirrosis.
ESTEATOHEPATITIS NO ALCOHÓLICA
Se denomina Esteatohepatitis No Alcohólica (EHNA) a la inflamación que se asocia a la acumulación de grasa en el hígado que no se genera por la ingesta de alcohol. La EHNA es la causa más frecuente de Cirrosis Hepática en nuestro medio. Las personas con EHNA a menudo tienen otros problemas de salud como diabetes, obesidad, colesterol alto, enfermedades de las arterias coronarias y hábitos alimenticios inadecuados.
ALCOHOLISMOS CRÓNICO
El alcoholismo crónico es una de las causas principales de Cirrosis. El alcohol en exceso puede causar inflamación del hígado. La cantidad de alcohol que causa la Cirrosis varía de acuerdo a la persona y al género.
HEPATITIS VIRAL CRÓNICA
La Hepatitis crónica B y C causan una reacción inflamatoria hepática a causa de la lucha entre el sistema inmune y estos virus. Los factores de riesgos que habitualmente se asocian con la infección por Hepatitis C son haber recibido una transfusión sanguínea antes de 1994, el uso de drogas inhaladas o inyectadas, tatuajes y realización de procedimientos odontológicos o de otro tipo en los que el material utilizado no sea esterilizado correctamente. El principal mecanismo de trasmisión de la Hepatitis B son las relaciones sexuales sin protección y puede evitarse haciendo uso de métodos anticonceptivos de barrera (preservativos) y con la vacunación oportuna.
ENFERMEDADES GENÉTICAS Y AUTOINMUNES
Algunas enfermedades genéticas pueden causar Cirrosis. Estas enfermedades incluyen la enfermedad de Wilson (alteración del metabolismo del cobre), la Hemocromatosis (alteración del metabolismo del hierro), las enfermedades por almacenamiento de glucógeno y la deficiencia de Alfa-1antitripsina.
La Hepatitis autoinmune, la Cirrosis Biliar primaria y la Colangitis Esclerosante primaria, hacen parte de un grupo de enfermedades, en las que el sistema inmune ataca al hígado de forma anormal, produciendo inflamación y a largo plazo Cirrosis Hepática.
ENFERMEDAD DE LOS CONDUCTOS BILIARES
La enfermedad de los conductos biliares (cálculos, estrechamiento) limita o impide que la Bilis ingrese al intestino delgado. La Bilis se acumula en el hígado lo cual causa la inflamación del órgano y puede generar Cirrosis.
Cuáles son los síntomas y las complicaciones?
Usualmente, las personas con Cirrosis no presentan síntomas en la etapa inicial. Los síntomas y complicaciones aparecen a medida que progresa la enfermedad.
Síntomas:
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Pérdida de apetito.
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Pérdida de peso.
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Dolor abdominal.
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Arañas vasculares.
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Picazón severa.
Complicaciones:
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Ictericia: una coloración amarillenta de la piel y de los ojos.
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Facilidad de contusiones y de sangrado.
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Acumulación de fluidos e inflamación dolorosa de las piernas (edema) y del abdomen (ascitis).
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Confusión mental.
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Hemorragias digestivas.
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Apariciones de tumores.
La Cirrosis se diagnostica con la realización de un minucioso examen físico, resultados de laboratorio y una ecografía abdominal. Aunque antes solía confirmarse el diagnóstico con una biopsia hepática, actualmente contamos con métodos no invasivos como el Fibroscan que permiten establecer la presencia de cirrosis hepática de forma segura, indolora y rápida, evitando los riesgos inherentes a la biopsia hepática.
Las opciones de tratamiento para la Cirrosis dependen de la causa y el nivel del daño hepático. En función de la etiología, el tratamiento puede incluir medicamentos o cambios en el estilo de vida. El objetivo del tratamiento es evitar que el daño hepático se expanda y disminuir las complicaciones. Es posible que, a medida que progresa la enfermedad, se pueda necesitar un trasplante de hígado. Los médicos determinarán si un trasplante de hígado es la mejor opción de tratamiento.
Es posible evitar que el daño hepático se expanda mediante un adecuado control de los desencadenantes de la cirrosis, como son:
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Mantenga un estilo de vida saludable (lleve una dieta saludable y realice ejercicio regularmente.
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Limite el consumo de sal en su dieta para evitar o reducir la retención de líquidos.
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Abandone el consumo del alcohol.
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Consulte a su médico sobre vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B.
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Practique sexo seguro.
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Utilice agujas nuevas para realizar tatuajes o perforaciones en el cuerpo.
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No comparta cepillos de dientes, navajas u otros ítems de higiene personal con otros.
Si usted sospecha de que puede tener síntomas relacionados, es importante consultar con un Hepatólogo, para que este le diagnostique a tiempo y le realice los procedimientos y tratamientos de acuerdo al estado en que se encuentre su hígado.
Consulte: Fibrosis, una método no invasivo que diagnóstica el daño hepático en 10 minutos (linkea con la página del Fibroscan)
